Carta al Gobierno

Viernes, 19.2.2010

A la atención del Señor Don José Luis Rodriguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España y a todos los Ministros a los que este informe interese, en especial al de Fomento, al de Industria, Turismo y Comercio, al de Asuntos Exteriores y Cooperaciòn, también al Ministro de Justicia y a la Ministra de Igualdad. A todos los mencionados, envio el mismo ejemplar de este informe.

Me llamo Olga Quevedo Guerrero, soy española de Canarias y ahora estoy viviendo en París.

Fue aquí en París, que en el año 2005, me interesé por un proyecto que se ponía en marcha en las Islas Canarias: la creación de una linea marítima que uniría los puertos de Fuerteventura y Tarfaya. Dicha linea, como Usted bien sabrá, formaba parte de un proyecto de expansión económica y comercial diseñado por los Gobiernos de España, Canarias y Marruecos. Se hablaba de hecho histórico.

Durante varios años, seguí la creación de ese proyecto de unión y la puesta en marcha de la linea marítima, que se inaugurò en diciembre del 2007.

Quisiera nombrar los numerosos problemas que hubieron antes de que esa linea marítima se pusiera por fin en marcha, pues claramente, son la consecuencia de lo que sucedió meses más tarde, el naufragio del Assalama. Pero me centraré en dicho naufragio ( el cuál sufrí en directo, pues iba como pasajera con mi hija de 8 años) y en las graves consecuencias que sufrimos todos a partir de este hecho.

El 30 de abril del 2008, el buque Assalama de la compañía española Naviera Armas, naufragó en las costas marroquíes con 113 pasajeros a bordo. El barco, saliendo del puerto de Tarfaya, sufrió un fuerte impacto contra el muelle. Por lo que supimos más tarde, el golpe se concentró en la linea de flotación del buque, muy próximo a la sala de máquinas, creando una fisura en el casco. Aun así, decidieron continuar la travesía, supongo que sin valorar seriamente los daños sufridos, pues el resultado de esa decisión, fue navegar durante una hora en pésimas condiciones y terminando dicha travesía con un naufragio.

Puedo asegurarles que la evacuación fue lamentable a causa de la falta de medios que disponía el barco, del cuál durante la evacuación sólo salio un bote salvavidas, siendo el resto de los 113 pasajeros evacuados por los pescadores de la zona que vinieron con sus barcas al rescate. Para los que teníamos niños, fueron momentos muy angustiosos, el mar estaba muy agitado a causa del fuerte viento y temimos por su seguridad.

No sé en que momento empezamos a ser victimas de este abuso, si fue cuando la o las personas que autorizaron la linea y autorizaban a la vez que la cubriera un barco con más de 40 años de servicio, que estuvo parado en el puerto de Las Palmas en el 2007 por deficiencias, abanderado en Panamà (país que se lleva el mayor indice de siniestros en el mundo) en el 2005 y sin certificados valables desde el 2002. Que en su día, la Asociación Española de Marina Civil ponía en conocimiento la peligrosidad de dicho buque y en el cuál Capitanía Marítima detectó varias deficiencias… o cuando autorizaron que ese barco zarpara desde Puerto del Rosario en Fuerteventura, con destino a un puerto que no estaba en condiciones para recibirlo, pues problemas con el Puerto de Tarfaya hubieron antes, durante y después. De hecho, hace pocos meses, el Gobierno de Canarias hablaba de la necesidad de ampliar el muelle de Tarfaya y también del nuevo presupuesto para realizar dicha ampliación, todos hubiésemos preferido que la hicieran antes del naufragio.

Sinceramente, aun no sabemos cuándo empezó este abuso, pero si puedo contarles cuándo empezamos a sentirlo. Durante la evacuación nos dijeron que dejáramos todas nuestras pertenencias en el barco, asegurándonos que las recuperaríamos, nunca pudimos hacerlo, lo perdimos todo. Ese día, volvimos a tierra vacíos, enfrentándonos a la realidad de que en la ciudad donde habían proyectado la unión, la expansión económica y también invertido las subvenciones, no había nada, ni tampoco pudimos hacer nada durante los siete días que permanecimos en el Aayoun a la espera, la mayoría indocumentados, sin dinero, con niños pequeños a cargo, luchando por recuperar nuestras pertenencias que la Naviera Armas abandonaba al mismo tiempo que a su buque. Canarias autorizó y amparó la linea , a nosotros los pasajeros no se quién nos autorizó, pero no nos amparó nadie. Nos dejaron solos y sin posibilidades frente a la Naviera Armas que abusó de su poder y que ocultó desde un principio el naufragio.

Inevitablemente, pensamos que si los Gobiernos se tomasen en serio sus proyectos, este naufragio se hubiera evitado y con él, estos casi dos años de nuestras vidas que se han ido esperando respuestas que nunca llegan. El abuso no se queda ahí…¿Como es posible que el Gobierno de España permitiera que un proyecto de unión tan importante cayera en manos de personas incompetentes?

En su día, el Gobierno de Canarias decía a la prensa, que no abriría expediente a la Naviera Armas pues no tenia competencias. ¿Cómo es posible que el Gobierno subvencione, autorice y ponga a disposición del ciudadano, una linea marítima de la cuál no es competente? Permitieron que esa linea marítima esencial para el proyecto (pues seria quien lo haría posible), la realizara un barco con condiciones muy particulares, si, una naviera española conocida por todos los canarios, pero esta vez con bandera panameña y con destino a aguas internacionales, en donde en caso de siniestro, los Gobiernos de España y Canarias no se harían cargo, por no tener competencias. Sabemos que el Gobierno de Marruecos se ocupó de dicha investigación, la cuál ya está cerrada y a los resultados de la misma, sólo tienen acceso el Pabellón y las Aseguradoras. Estando así la cosa, querrían decirnos ustedes quién se ocupa de nosotros los pasajeros y que en este caso tenga la competencia ?… O van a permitir que este abuso se siga tapando?

El Gobierno de Canarias, después del naufragio del Assalama, permitió que la otra linea marítima que uniría los puertos de Lanzarote y Agadir meses más tarde, se anulara por parte de la Naviera Armas, aceptando cualquier escusa.

La falta de seriedad en este asunto es tan grave, que no hay por donde cogerlo.

Los pasajeros no somos los únicos que sufren a causa de tal incompetencia, los somos todos, pues nos dejaron sin unión y sin expansión económica. En ese proyecto de unión tan importante que los Gobiernos promocionaron, se invirtió ilusión, esperanza, tiempo y dinero.

La Naviera Armas abandonó sus pasajeros el sexto día de naufragio con la amenaza de dejarlos en el Aayoun si no aceptaban sus condiciones. Dejarían de pagar el hotel y si no viajábamos en el avión que habían fletado para el día siguiente con destino a Las Palmas, no se harían cargo de nosotros. Desde entonces, este abuso no ha hecho más que aumentar sin que nadie ponga ningún tipo de freno.

Esta historia del naufragio del Assalama, queda para nosotros como algo oscuro, pues desde el día del naufragio, nos han vedado todo acceso a la luz.

Es inaceptable que el Gobierno de España permita, que un proyecto tan importante para todos, quede entre las manos de un Gobierno incompetente y de una empresa naviera que transformò ese proyecto de uniòn en un fraude. Es inaceptable que el Gobierno de España pase por alto la gravedad de este asunto y permita el abandono de las victimas del naufragio del Assalama.

Por todas estas razones y con este escrito, le pedimos al Gobierno de España que intervenga, haciendo lo necesario para que este desastre se aclare y que la injustia de la cuàl somos victimas tome fin.Le pedimos al Gobierno de España que investigue las causas de dicho naufragio, facilitándonos el acceso a la verdad. Que investigue ese proyecto de unión que tardó años en ponerse en marcha y que sólo estuvo cuatro meses en activo.

Le pedimos al Gobierno de España ayuda, seguridad y protecciòn juridica.

Este informe queda ahora en manos del Gobierno de España, del cuál esperamos honestidad. Confiando en su competencia y esperando que este asunto sea tratado con la urgencia que necesita, estamos a su disposición para cualquier información adicional.

Muchas gracias por su atención,

Olga Quevedo Guerrero.

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